La Arquitectura de la Realidad

En el capítulo anterior veíamos cómo el cerebro es un órgano que en primer lugar mapea lo que ocurre gracias a tus receptores sensoriales. Recibe información muy precisa de qué está pasando en tu cuerpo, y con ello genera mapas. Mapas de la realidad. Informes de la situación.

También veíamos cómo la realidad percibida, subjetiva, de cada una de nosotras (aquello que ves, sientes, notas, escuchas ahora mismo) es fruto de la actividad del cerebro, y no de la actividad de los receptores en sí. Es decir: los ojos no ven, es el cerebro que construye la visión a partir de la información que recibe de los ojos.

¡Sin ojos podría haber visión si estimulamos las áreas adecuadas! Pero lo que nos aseguran los órganos sensoriales es que aquello que experimentamos se ajusta lo suficiente a lo que ocurre a nuestro alrededor.

¿Pero es suficiente con recibir y repetir en el cerebro la información en crudo de los receptores? Claramente no. ¡Hoy vas a entender un poco más y mejor cómo el cerebro se estructura para construir nuestra realidad!

Imagen de Couleur en Pixabay 

La Jerarquía Neuronal

¿Recuerdas qué son los Mapas Topográficos? Mapas de los sentidos para todo el cuerpo, para toda la lengua, para todo nuestro campo visual, ubicados en orden en el cerebro.

Bien. Pues toda nuestra corteza cerebral (las capas más superficiales del encéfalo) está distribuida en áreas que corresponden a los distintos sentidos, y estas áreas a la vez están organizadas topográficamente en capas de neuronas.

Por ejemplo, tenemos un área de nuestra corteza cerebral que corresponde a la llegada de la información visual. Se llama Área Visual Primaria, o V1.

En V1 no solo se recibe la información en crudo de la retina. Además de tener neuronas que se activan cuando hay cambios en las células receptoras de los ojos, a medida que avanzamos y profundizamos en su estructura encontramos neuronas que se especializan en reconocer patrones visuales concretos.

Imagen de Free-Photos en Pixabay 

Vale. Vale. Aquí vamos a tener que hacer una pausa un momento. ¿Cómo que patrones visuales concretos?

Pues eso. Líneas. Texturas. Variaciones de luz… Las neuronas se jerarquizan.

De pequeños aprendemos que las líneas son cadenas de puntos. ¿Cómo construye el cerebro líneas en el campo visual, sin que simplemente sean cadenas de puntos minúsculos sin sentido? ¿Cómo las llega a entender? O lo que es lo mismo, ¿Cómo lo llegamos a entender nosotros? ¿Cómo hacemos que lo que reciben las neuronas iniciales tenga un sentido?

¡Buena pregunta! Le llegamos a dar sentido teniendo neuronas que se dedican exclusivamente a codificar características concretas. Unas para bordes. Otras exclusivas para texturas. Otras para colores. Y así. Neuronas que se dedican a entender lo que otras neuronas les están diciendo, y se responsabilizan de solo activarse si reciben la información adecuada. La información para la que responden, cada vez más integrada.

Por ejemplo, tres neuronas pueden ser las encargadas de codificar “línea de 45º” en una pequeñísima zona del campo visual. Codificar, en realidad, es que ellas signifiquen “línea de 45º” para otras neuronas que harán funciones más avanzadas. Pero estas tres neuronas solo mandarán el mensaje si reciben información congruente de las neuronas previas, que solo codifican puntos del campo visual.

Siguiendo con el ejemplo simplificado, una cadena activada de 10 neuronas en fila en el campo visual activará las tres neuronas que hacen saltar la alarma: “Aquí hay una línea.”

Y como te imaginarás, después de estas neuronas que codifican para características muy específicas…

Viene la diversión.

¿Qué pasa si juntamos en una sola neurona (o grupo de ellas) la información de dos grupos neuronales que codifican distintas líneas consecutivas en el campo visual? Pues que tendremos una mensajera que reconocerá formas complejas. Habremos fundido mucha información en una sola neurona.

Tendremos una neurona que se especializará en reconocer un patrón concreto de líneas juntas. ¿Se te ocurre hasta dónde se puede llegar con esta lógica?

Por si aún no habías caído en ello:

Todo lo que experimentas, cada mínimo detalle de la realidad, todo lo que ocurre, está codificado por grupos de neuronas en tu cerebro. Esa pelusa minúscula encima de tu jersey. No la infravalores. Hay miles de neuronas trabajando en tu cerebro para que puedas verla, entenderla y pensar sobre ella. Su orientación, posición en el espacio y respecto a tu cuerpo, colores, sombras. Todo.

Así que el cerebro es muy, muy pero que muy específico.

Si seguimos escalando en la jerarquía neuronal, encontraremos neuronas con información cada vez más asociada. ¡Hasta un punto en el que podemos observar neuronas que se especializan en codificar caras! Si reciben todos los estímulos asociados de las jerarquías previas, congruentes con la organización visual de un rostro, se activan. Si no, se quedan en silencio esperando pacientemente (o haciendo otros trabajos. Pueden hacer varias funciones a la vez).

¿Y dónde termina esto? ¿Qué pasa si avanzamos en la jerarquía?

Pues que llegamos a algo parecido a una experiencia unificada, coherente, con sentido. Una experiencia que agrupa información de distintos sentidos, sensaciones, memorias, emociones, pero que se siente como un todo. Una sola vivencia presente.

¿Te suena?

Sí, es tu consciencia. Eres tú.

¡Pero esto para los próximos capítulos!

Dentro de la Nuez

Hasta el momento solo te he hablado del Área Visual, porque es suficiente para explicar cómo codificamos y jerarquizamos la información a partir de nuestras neuronas. Pero si ya te parecía complicada la cosa, imagínate hacer esto con todos los sentidos, y luego juntarlos.

En el cerebro tenemos el Cortex Visual Primario, el Cortex Somatosensorial Primario (las sensaciones táctiles, la sensación del cuerpo), el Cortex Auditivo Primario, el Cortex Olfativo, el Cortex Gustativo… Pero también tenemos las Áreas Secundarias.

Después de que los estímulos para un solo sentido y una sola característica se asocien entre sí (líneas, formas, en V1, por ejemplo) se empiezan a asociar las características del mismo sentido en zonas extendidas del cerebro, normalmente circundantes al Área Primaria. Son el Área Visual Secundaria o el Área Auditiva Secundaria, por ejemplo.

¿Y qué ocurre después? Pues que, de las Áreas de Asociación para cada sentido, sale la información hacia Áreas de Asociación Multimodales. Ahí ocurre la verdadera magia.

Pero con todo esto, aún no hemos hablado de algo crucial en el cerebro: los hemisferios. La característica más evidente cuando vemos un encéfalo humano. ¡Son simétricos, y están partidos como una nuez!

¿Qué ocurre en las Áreas de Asociación Multimodales? ¿Cómo pasamos de la integración de la información de los sentidos a las emociones, las sensaciones, los comportamientos, los pensamientos, la sensación de yo, de tiempo, de continuidad, de unicidad, de consciencia? ¡Estate atenta porque pronto lo descubriremos!


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Ilustración de Núria PI

Gracias por tu apoyo Pau. Mi primer mecenas. Este proyecto también es un poco tuyo ahora.

Y un agradecimiento muy especial para Gisela. Además de mecenas, referente. Tu fascinación por este proyecto me ha inspirado profundamente. ¡Gracias, gracias! De verdad.


REFERENCIA

Carlson, N. R., Birkett, M. A., & Ripoll, D. R. (2018). Fisiología de la conducta. Madrid: Pearson Educación.


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Marçal Castán Sogas. Psicólogo. Creador de Psientive.

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